La importancia de la información

Categoría: General - Publicado: 3/Marzo/2010 por Mónica

TerremotoNo hay mucho que decir con respecto a lo que en Chile estamos viviendo. El terremoto ocurrido en la madrugada del sábado 27 de Febrero nos tomó a todos por sorpresa. Las imágenes han dado la vuelta al mundo y hablan por sí  solas.

Quienes vivimos esos minutos de horror y sobrevivimos, no sólo sentimos un agradecimiento infinito. También sentimos la necesidad de ayudar en cualquier manera posible a alivianar el dolor de aquellos para quienes esos minutos no solamente se llevaron sus casas, sino también sus amigos, sus familias.

En los lugares cercanos al epicentro (6°, 7° y 8° regiones) recién están comenzando a recuperar los servicios básicos, pero quienes estamos un poco más lejos contamos con Internet para poder coordinar los esfuerzos, para poder contactar a quienes buscan a sus seres queridos, para ofrecer una cama y un techo a quienes lo perdieron todo y para poder difundir información que ayude en lo posible en la titánica tarea de reconstruir las vidas de miles de personas. Y, sin embargo, este último ha sido el punto negro en todo el proceso.

Las redes sociales (principalmente Twitter) se han convertido en el centro operativo de diferentes instituciones para solicitar, difundir y coordinar la ayuda. Usuarios a lo largo de Chile (o al menos, los que tenemos conexión) retwitean información segundo a segundo. ¿El problema? Nadie se está fijando en lo que publica.

Un ejemplo: hoy en la mañana, luego de una fuerte réplica en el sector más afectado por el terremoto, los rumores de un tsunami corrieron por Twitter rápidamente. La información errónea entregada por un canal de televisión, que anunció una alerta de tsunami sin confirmar con ningún organismo gubernamental o similar, causó una reacción instantánea en los usuarios.

Avisen a quien puedan: alerta de tsunami en Conce” era el mensaje.  Si bien es muy poco probable que que en Concepción siquiera tengan teléfono, el rumor despertó la preocupación de cientos de usuarios que tenían familiares en la zona. Todo por un una información errónea y el descuido de alguien solamente aplicó un “RT” (retwiteo) sin confirmar lo que estaba publicando.

Otro ejemplo: el día de ayer tweets sobre saqueos en Santiago iban en aumento durante el día. Llegaron a su peak como a las 5 de la tarde cuando varios usuarios avisaban que desde el trabajo los habían mandando a la casa por temor a los disturbios. “Está la escoba en el centro“, “Saqueos en el barrio Meiggs” y tweets similares inundaron el timeline. ¿La verdad? Hubo unos intentos de saqueo que Carabineros de Chile pudo contener a tiempo y no pasaron a mayores.

¿A qué voy con todo esto? A que las redes sociales no tienen la verdad, no tienen la información confirmada. Y que si bien han sido esenciales al momento de coordinar  la ayuda, no han sido tan útiles al momento de hacer fluir la información.

He visto con frustración los intentos de mis amigos periodistas (incluyéndome) por solicitar a los usuarios que confirmen la información antes de twetear o retweetear. Que que lo diga un canal de TV u otro medio de comunicación no es suficiente. Que lo confirme, como dijo una amiga, “la tía de la amiga de la vecina de mi prima” simplemente no es suficiente. Hay instituciones gubernamentales que, aún con toda la desconfianza que actualmente puedan dar, son las que a la larga saben más que la tía, que el vecino, que el twittero popular.

Nadie está hablando de no informar a la población. Pero hay que ser responsables con lo que se publica, con lo que se dice porque es la desinformación la que provoca el pánico, la paranoia y la confusión absoluta de la cual hemos sido testigos en estos últimos días.

Claramente las redes sociales no son las únicas responsables de esta situación. Podría hacer otra crítica bastante larga a la cobertura de esta tragedia, pero no es el momento ni el lugar.

Lo que quiero hacer un llamado a todos los techies, los geeks, los que pasamos más de 3 horas diarias frente al PC a que seamos responsables con la información que entregamos. Que pensemos que un solo tweet puede llegar a cientos o miles de personas. Que un dato mal entregado puede hacer la diferencia entre estar alerta y entrar en pánico.  Entre poder sobrevivir a esta desgracia y reponerse o entregarse al terror y sucumbir.

Por favor, seamos responsables. No por nosotros, sino por nuestro país y quienes están pasando por el peor momento de sus vidas.

Imagen: Associated Press (AP)
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