La séptima es la vencida
Categoría: Tecnología - Publicado: 6/Noviembre/2009 por Alvaro
En mi época universitaria, cuando el dinero precisamente no abundaba, había que buscar fuentes de ingreso alternativas para poder financiar las noches de juerga. Tenía amigos que hacían clases particulares, amigas que trabajaban de promotoras, otros que trabajaban en pubs y restaurantes haciendo de mozos… En fin, algún trabajito que se adaptara a nuestras agendas y que nos brindara ese dinero que siempre faltaba para comprar las papas fritas que acompañaran “la promo”.
Yo, por mi parte, arreglaba y armaba computadores. Me gustaba mucho el desarmar los tarros y ver cómo encajaban las diferentes partes que hacían funcionar estas cajitas mágicas y, además, era un trabajo que me gustaba y se ajustaba a mis tiempos. Con práctica, armaba y desarmaba piezas de hardware en minutos, el terror venía cuando había que instalar el software.
Primero el sistema operativo. Luego los drivers. Luego los programas. Luego actualizar. Luego revisar que todo quedó bien instalado. Ya en todos estos pasos me demoraba fácil un par de días. Pues bien, después de haber estado mucho tiempo fuera de esas canchas, me tocó hace poco instalar el famoso Windows 7, la última maravilla de Microsoft.
Sinceramente, al comienzo quedé un poco decepcionado. Se me vinieron a la cabeza esos nostálgicos días donde pasaba horas configurando Windows, reiniciando cada vez que instalaba un driver importante o una actualización crítica de sistema. Si bien reconoció “a la primera” algunos drivers del sistema, tuve que ir a la página del fabricante a bajar los que hacían falta, y aún así el administrador de dispositivos me seguía advirtiendo de un par de “dispositivos desconocidos”.
Si bien la instalación y configuración de este nuevo Windows 7 fue un parto, la verdad es que el niño que salió fue bien bonito. Con una interfaz similar a la de Vista, Windows 7 representa la redención de su antecesor, es decir, un sistema operativo de gran diseño y de mejor rendimiento y prestaciones. Si bien muchas de las nuevas características ya se encontraban hace tiempo en Mac OS X y Linux, se nota que los boys de Redmond hicieron un gran trabajo en desarrollarlas e integrarlas de forma única y muy funcional a este nuevo ambiente que Windows 7 propone: una barra de tareas simple, minimalista, pero con un montón de utilidades; el comportamiento de las ventanas, ahora recargado con las nuevas funciones de Aero (Peek, Snap y Shake); el rendimiento y velocidad del sistema, que hace olvidarse de los malos ratos y largas esperas que Vista te proporcionaba.
En fin, lo que he conocido hasta ahora de este nuevo Windows 7 me gusta, y harto. Es más que sólo una cara bonita: es un gran sistema operativo, finalmente a la altura de su competencia.




